Turismo y remesas, pero muerden la mano…

Por Roberto Álvarez Quiñones, diariodecuba.com (fragmentos)

 

Recientemente Cuba generó dos buenas noticias para su economía que, por estar relacionadas con EEUU, el régimen de La Habana ignoró una de ellas, y la otra la dio a conocer manipulada. La ignorada (en Cuba no se ha informado nada) fue que en 2016 las remesas de dinero desde EEUU a la Isla ascendieron a 3.444 millones de dólares, un récord histórico, según reveló la firma consultora Havana Consulting Group, de Miami. La consultora atribuyó el gran incremento al hecho de que, de los 80.082 cubanos que en 2016 abandonaron el país, 50.082 fueron hacia EEUU. Havana Consulting Group dio también un dato clave que la dictadura siempre ha ocultado con esmero: del dinero total enviado desde todo el mundo en remesas a Cuba, el 90% proviene de EEUU.

La segunda nueva fue que, según el Ministerio de Turismo (MINTUR), en los primeros siete meses de 2017, viajaron a Cuba tres millones de turistas, para un 24% de incremento con respecto a igual período de 2016; y que en el primer semestre los ingresos por turismo fueron de 1.500 millones de dólares.

El MINTUR informó que nuevamente fue Canadá el mayor emisor de turistas hacia Cuba, pero afirmó que a continuación se destacaron como emisores de turistas varios países europeos, como Alemania, Francia, España e Italia.

Falso. El segundo país emisor de turistas hacia Cuba, por muy amplio margen, fue EEUU. Pero se trata del “imperio”, y para colmo, en su mayoría los viajeros fueron “gusanos” residentes en EEUU.

Lo cierto es que en 2016 viajaron a la Isla 329.496 cubanos residentes en EEUU, o sea, el 53% de los 614.433 turistas que arribaron a Cuba desde EEUU. Y tales cifras las dio a conocer, en enero de 2017, Josefina Vidal, entonces directora de EEUU en el MINREX, en su cuenta de Twiter, en un inédito ataque de objetividad mediática que seguramente consultó antes con el PCC.

Este nuevo récord en los primeros siete meses de 2017 se debió al aumento de los viajes de los cubanos y de norteamericanos a la Isla, gracias al incremento de la frecuencia de los vuelos de las aerolíneas norteamericanas y el abaratamiento de los pasajes. Por supuesto, eso no encaja con la propaganda del régimen que, no importa los beneficios que reciba del vecino del Norte, jamás los va a reconocer.

Otro “detalle” omitido por el Gobierno del general sin batallas fue que los ingresos de la industria turística en el primer semestre fueron muy bajos: 1.500 millones de dólares. Suponiendo un arribo mensual de 428.571 turistas a la Isla como promedio, la cifra en el semestre fue de unos 2,6 millones de visitantes. O sea, cada turista gastó 577 dólares, cuando según la Organización Mundial de Turismo (OMT) el gasto promedio por turista internacional en 2016 (1.235 millones de viajeros) fue de 1.250 dólares, más del doble que en Cuba.

Es más, los turistas gastaron en Cuba la mitad de los 1.115 dólares per cápita que dejaron en República Dominicana los 5,9 millones de personas que la visitaron en 2016, según el Banco Central dominicano. Es decir, si un turista en lugar de viajar a Cuba decide ir a República Dominicana gasta el doble de dinero, en un país mucho más pequeño y que antes del castrismo recibía la octava parte del turismo que arribaba solo a La Habana.

La diferencia abismal entre los ingresos por turismo de ambas naciones caribeñas radica en que en Cuba el castrismo expropió a la “burguesía explotadora” y la liberó de las garras “imperialistas”. Hoy la nación produce tan pocos bienes y servicios que los turistas no tienen en qué gastar su dinero.

El país apenas produce alimentos, bienes de consumo, no dispone de una adecuada infraestructura vial, de transporte, industrial, ni de servicios y comercial de gran escala y moderna. Es tan improductiva la economía cubana que tiene que importar entre el 60% y el 65% de todos los productos que necesita para hacer funcionar la industria turística, incluyendo frutas y vegetales frescos precisamente de su mayor competidor, República Dominicana. O sea, de cada dólar que entra en Cuba por el turismo regresan al extranjero entre 60 y 65 centavos en importaciones para el sector.

Con respecto a los 3.444 millones de dólares llegados de EEUU en 2016, no es nuevo el silencio oficial. No solo nunca se han divulgado las cifras de las remesas ni nada de lo que recibe el país desde EEUU, sino que se menosprecian o se minimizan como un “complemento” sin relevancia económica y financiera. Es toda una pantalla política y psicológica porque son “gusanos” quienes envían ese dinero, con autorización del Gobierno que “bloquea” a Cuba, etc.

Pero ese Gobierno “bloqueador” es hoy la primera fuente de divisas que tiene Cuba y, de paso, el castrismo. Si a las remesas se agregan los paquetes y los viajes desde EEUU, la suma total supera los 7.000 millones de dólares. Ese cash sextuplica los ingresos netos por turismo, duplica el valor de todas las exportaciones de bienes cubanos, y supera los subsidios chavistas, que según fuentes venezolanas y cubanas se han reducido a menos de 6.000 millones de dólares.

Una forma de evaluar la dependencia que ya tiene Cuba de EEUU es imaginarse un escenario hipotético: Washington prohíbe los viajes, remesas y paquetes hacia la Isla, con excepción de medicinas y visitas excepcionales de cubanos a ver a familiares muy enfermos. Es difícil suponer lo que ello significaría.

El régimen no solo no agradece (como todos los gobiernos del mundo) a los emigrados que envían dinero, sino que los ignora, insulta y humilla en muchas ocasiones, por razones políticas.

De tener un mínimo de decoro, el general Castro y su Junta Militar debieran levantar un hermoso monumento en la Plaza de la Revolución a los emigrados cubanos en EEUU y dejar de comportarse como el perro malagradecido que muerte la mano de quien le da de comer.

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