Los fugitivos de EEUU que duermen bien en Cuba

Fuente: diariolasamericas.com (fragmentos)

La Habana les llama “luchadores sociales”, pero sus expedientes policiales confirman lo que dijo en Miami el presidente Trump: “mientras encarcelaba a personas inocentes (Fidel Castro) albergaba a asesinos de policías, secuestradores y terroristas”. Y no sólo. También salteadores de bancos o furgones de transporte de dinero, como Cheri Dalton y Víctor Gerena; y otros de cuello blanco, responsables de fraudes multimillonarios y tráfico de drogas, como Robert Vesco.

Son poco más de 70 los que integran el grupo de los que se podría llamar los “históricos” (en la isla ha buscado amparo una nueva generación de delincuentes buscados en EEUU por fraudes al Medicare, las tarjetas de crédito y las aseguradoras, drogas y lavado de dinero etc., casi todos cubanos).

En su mayoría son secuestradores de aviones […] y al menos siete son los presuntos responsables de las muertes de policías en tiroteos o asaltos, o de civiles como resultado de actos terroristas. Del núcleo histórico, a algunos como Vesco y William Lee Brent la muerte les llegó siendo ya ancianos en su santuario caribeño. Sólo uno, William Potts tuvo el valor de regresar y enfrentarse a la justicia estadounidense. Casi todos se “aplatanaron” a la penosa vida de la isla, unos con más suerte que otros.

Sin embargo, como demostró una reciente investigación de Martí Noticias sobre uno de ellos, Ronald (Ishmael Ali) LaBeet, para los cubanos entre los cuales habitan suelen ser una incógnita: ni siquiera está claro si son “yumas” o jamaiquinos, ni de qué viven (algunos compiten con ellos en la “lucha” cotidiana), pero sobre todo no se sabe por qué fueron a parar allí. Son virtualmente otro secreto de Estado.

Pero sin duda hasta los más anónimos y olvidados se asustaron mientras veían a los dos gobiernos acercarse en el último mandato del expresidente Obama, y también el año pasado, cuando dejó de existir su principal padrino y garante, el ex-gobernante cubano Fidel Castro. No era para menos, si fueran entregados a la Justicia de EEUU enfrentarían condenas a prisión (según las leyes de EEUU como mínimo eludieron ilegalmente un proceso judicial); y los más buscados podrían recibir desde severas condenas de cárcel hasta cadena perpetua o una inyección letal.

A continuación, un resumen de algunos de ellos:

Joanne Deborah Chesimard (Assata Shakur): Es la única mujer en la lista de los diez terroristas más buscados por el FBI y por su captura se ofrece una recompensa de $2 millones. Se le busca por acto terrorista, terrorismo doméstico, huida ilegal para evitar confinamiento y asesinato. El diario The Washington Post ha reportado que, si bien por un tiempo su nombre aparecía en la guía de teléfonos de La Habana y era visitada por peregrinos de “la causa”, luego se esfumó de la escena pública cubana. Tendrá ahora entre 65 y 70 años.

Cheri Laverne Dalton (Nehanda Abiodun): En noviembre de 1982, un jurado investigador federal de Nueva York acusó formalmente a Dalton de violaciones de la Ley RICO sobre organizaciones criminales; interferencia al comercio interestatal mediante robo; obstrucción de la justicia; robo de banco a mano armada; asesinatos cometidos durante robo de un banco; y ayudar e incitar al delito. El diario Washington Post reporta que Dalton, una graduada de la prestigiosa Universidad de Columbia en Nueva York, lleva en Cuba una vida ordinaria, en un pequeño apartamento de un suburbio distante del centro de La Habana. Cuando tiene algún dinero, producto de alguna remesa que recibe o de seminarios sobre Cuba y el hip-hop que ofrece a visitantes, se conecta a Internet, pero pasa los mismos trabajos que cualquier cubano con el dinero, los alimentos y el transporte.

William Lee Brent (fallecido): En Cuba desde 1969, Brent, un ex miembro del Partido Panteras Negras, falleció en la isla de una neumonía en 2006. Era entonces el extremista afroamericano que más años había vivido en la isla. Según el Washington Post, vivía entre libros y papeles en uno de los mejores barrios de La Habana, en un apartamento mejor que los domicilios de todos los demás fugitivos. Sus pares lo consideraban un fanfarrón ególatra y pomposo.

Charlie Hill: Veterano de Vietnam, Hill es buscado por el asesinato de un policía de Nuevo México y el secuestro de un avión de TWA. El Post cuenta que Hill se hizo en Cuba creyente de la santería, que pasó por los rigores del Período Especial post-soviético y que ahora se gana la vida como “bulevardero”, compitiendo con los cubanos por el favor de los turistas en La Habana Vieja, con la ventaja de su inglés; les vende habanos, les lleva adonde los babalawos para que les adivinen el futuro con sus caracoles; y luego hace el resumen del día bebiéndose seis o siete cervezas.

Víctor Manuel Gerena: Miembro del grupo extremista puertorriqueño, “Los Macheteros”, es buscado por el FBI en relación con el robo a mano armada en septiembre de 1983 de $7 millones. Gerena es el fugitivo que ha permanecido por más tiempo en la lista de los Diez Más Buiscados por el FBI, desde mayo de 1984 hasta el pasado 15 de diciembre.

Ronald Labeet (Ishmael Muslim Ali): Ronald LaBeet es, entre todos los fugitivos que hallaron santuario en Cuba, el que tiene más muertos en su expediente judicial. Fue condenado en 1973 a ocho cadenas perpetuas consecutivas por asesinato en primer grado más otras sanciones por un total de 70 cargos. Una investigación de Martí Noticias ubicó a Alí LaBeet en la ciudad de Las Tunas, en el reparto Buenavista. La gente lo conocía en la zona como “Alí” o “El Jamaicano”. Durante un tiempo se buscó la vida como profesor de idiomas.

William Potts: Según los documentos de la acusación, Potts “amenazó con hacer volar el aparato y disparar contra los pasajeros si el avión aterrizaba en Miami”. Además, exigió la entrega de cinco millones de dólares. Una vez en Cuba cumplió 13 años de cárcel y luego trabajó durante años como agricultor, se casó y tuvo dos hijas. Pero en 2013 sacó un pasaporte estadounidense en la Sección de Intereses de EE.UU. en la Habana y un pasaje a Miami para comparecer ante la justicia de su país. En julio del 2014 fue condenado a la mínima de 20 años de cárcel, pero apeló la sentencia y tras otorgársele un crédito por los 13 años que estuvo preso en Cuba, podría salir en libertad después de siete años.

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