La otra cara de la historia: Las UMAP

Las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) fueron campos de trabajo que existieron en Cuba entre 1965 y 1968. Allí estuvieron cerca de 30,000 hombres, básicamente jóvenes, la mayoría, religiosos y homosexuales. Según fuentes extraoficiales, el horror de las UMAP dejó como resultado cerca de 70 muertes por torturas y ejecuciones, 180 suicidios y más de 500 personas enviadas a hospitales psiquiátricos.

Donde nunca existió un gesto humano

Fuente: umapcuba1965
(fragmentos)

En 1965 el régimen castrista acumulaba fracasos y la creciente oposición de la población al comunismo que pretendían imponer.

La promulgación de la ley de Servicio Militar Obligatorio establecía el llamado a filas de los hombres comprendidos entre las edades de 18 y 27 años; grave problema reclutar y entrenar militarmente a jóvenes que se oponían y rechazaban el régimen.

Entre los posibles reclutas estaban quienes esperaban las salidas del país, religiosos y “depurados” de los centros de estudios y trabajo, todos con ideas políticas diferentes y rechazo al comunismo ateo.

En realidad, miles de opositores pacíficos sin causas para enviarles a prisión, ¿Qué hacer? el propio Fidel Castro se encargó de dar solución al problema, ideó una estrategia para “sacarlos” de las calles sin necesidad de entrenarlos militarmente. El plan consistía en tomarlos presos y llevarlos a campos de concentración localizados en una de las regiones más despobladas e inhóspitas del país: los pantanos al norte de la provincia de Camagüey.

Denominó el plan como Unidades Militares de Ayuda a la Producción, por sus siglas iniciales UMAP; se materializaba el encierro y las causas se encubrían tras un hipotético llamado a cumplir el Servicio Militar Obligatorio. Un elemento adicional consistió en incluir a homosexuales entre los prisioneros, como justificación para aplicar los llamados planes de re educación.

El 19 de noviembre se ejecuta el primer encierro, son trasladados a los campos de concentración miles de hombres de las provincias orientales. El 28 de noviembre se realiza un segundo traslado, esta vez con personal de las provincias occidentales.

Quienes estuvieron en los campos de concentración describen vivencias y hechos, que llegan a ser consideradas fantasías y exageraciones, las monstruosidades que se detallan sobrepasan los límites de lo creíble.

Quienes estuvieron en los campos resumen lo que allí sucedió en una frase: “La UMAP donde nunca existió un gesto que fuera humano”.

Entre noviembre de 1965 y febrero de 1966 se produce el periodo más dramático, 90 días de infierno castrista, la violencia, humillaciones y torturas – físicas y sicológicas – utilizadas por los represores son indescriptibles.

La localización de los campos de concentración en áreas sin o escasa población, son “marco” ideal para que los verdugos cumplieran el plan y objetivos ideados por Fidel Castro, para quebrantar la resistencia de quienes consideraban potencialmente sus más fuertes opositores en el momento.

La UMAP se desarrolla en una época en que no existían grupos ni activistas de los Derechos Humanos, coincidió con el embeleso y romanticismo de la prensa internacional con el régimen comunista en Cuba. La presión de los familiares, únicos defensores, encontró poca resonancia, reducidos sectores religiosos e intelectuales manifestaron solidaridad con los confinados. El incremento de las presiones por estos grupos llevó al régimen a terminar con los campos de concentración a finales de 1968.

Por décadas la UMAP permaneció olvidada, quienes estuvieron en los campos de concentración sufrieron al igual que sus hijos y familiares, la discriminación, humillaciones y rechazos.

A finales de los años 80 un grupo de ex prisioneros se unen y crean la “Asociación de Ex Confinados Políticos de la UMAP”, organización patriótica y humanitaria, para dar a conocer la realidad de lo que sucedió, divulgar la verdad ocultada, antecedentes, hechos y consecuencias de los campos de concentración y trabajo forzados de la UMAP.

Los ex confinados en la actualidad son sexagenarios y tienen como obligación dar a conocer sus testimonios, como contribución a que las actuales y futuras generaciones conozcan lo que aconteció en la UMAP, para que nunca más se repitan hechos tan abominables en Cuba o en otro lugar.

Miles de prisioneros por ideas políticas que nunca fueron juzgados pero condenados sin causas. Encierro injustificado, inocentes asesinados, torturados y vejados ¡Un crimen de lesa humanidad!

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