El embargo a Cuba y su origen

El embargo económico (llamado bloqueo por el gobierno cubano) impuesto por EEUU a Cuba en octubre de 1960 fue una prohibición al comercio con la Isla como respuesta a las confiscaciones de empresas y propiedades de ciudadanos norteamericanos en Cuba sin que estos recibieran compensación económica alguna.

Si bien es cierto que el derecho internacional reconoce la facultad de los Estados de proceder a nacionalizaciones en áreas que pueden decidir son de interés nacional, las mismas se entienden como tal cuando se paga por el bien nacionalizado un precio proporcional a su valor en el mercado internacional, inmediatamente, y en una moneda que pueda ser utilizada por el tenedor original del bien. Es por ello que, aunque la ley cubana habló de nacionalizaciones, en realidad ocurrieron confiscaciones ya que no se realizaron los pagos correspondientes acorde a lo establecido por el derecho internacional. De esa manera fueron expropiados, entre otros, fábricas, ingenios azucareros y tierras,compañías de servicios, hoteles y compañías comerciales mayoristas y minoristas. A raíz de ello, en octubre de 1960, el presidente de estadounidense Dwight D. Eisenhower respondió con un embargo parcial a las exportaciones estadounidenses a Cuba con la excepción de alimentos, medicinas y suministros médicos, y en febrero de 1962, el presidente John F. Kennedy amplió las restricciones, imponiendo un embargo total -de importaciones y exportaciones, y sin apenas excepciones- como respuesta a la ofensiva subversiva de comenzar a fomentar guerrillas en el hemisferio y haberse convertido en una amenaza para sus democracias.

Una revisión de los reclamos de bienes confiscados, no obstante, revela que muchos de los perjudicados fueron individuos y familias, más que empresas. Y buena parte de lo que fue confiscado tal vez no tenía un valor muy alto en dólares, pero era el sostén y el orgullo de individuos y familias.

Casi el 90% de los reclamos hechos por estadounidenses a los que se les confiscaron propiedades son individuos, según un estudio reciente de la Universidad Creighton, encargado por la Agencia para el Desarrollo Internacional de EEUU.

La Comisión de Reclamos en el Extranjero, conocida por sus siglas en inglés, FCSC, aceptó 5,900 reclamos de propiedades confiscadas. Algunas de las pérdidas fueron cuantiosas. La Cuban Electric Company perdió plantas generadoras de electricidad por valor de 268 millones de dólares. El reclamo está hoy en manos de Of ce Depot, que se quedó con la empresa luego de varias fusiones. Las pérdidas de International Telephone and Telegraph Corp. ascendieron a 131 millones de entonces y las de Exxon, incluida una refinería, superaron los 71 millones.
Ocho de cada diez reclamos, no obstante, fueron por propiedades valuadas en 10,000 dólares o menos por la FCSC, y dichos reclamos están amparados por leyes internacionales, que prohíben a los gobiernos con scar propiedades sin ofrecer compensaciones. Aproximadamente el 70% de los reclamos estadounidenses involucran ganado. También se reclaman tierra o edificios, sobre todo en La Habana y la antigua Isla de los Pinos, frente a la costa sur de Cuba y donde radicó una enorme colonia estadounidense. Hay reclamos asimismo de pensiones perdidas, cuentas bancarias y propiedades personales, incluidas joyas y muebles.

Las compañías e individuos afectados por las confiscaciones en Cuba, dedujeron sus pérdidas en sus declaraciones de impuestos durante años en EEUU, por tanto hasta el propio “Tío Sam” también terminó perdiendo.

A mediados de los años 60 del pasado siglo se calculaban las pérdidas sufridas por los demandantes en U$S 1,800 millones de aquella época; en el 2002 ese cálculo era ya de U$S 6,400 millones con intereses, y hoy en día debe superar los U$S 10,000 millones.

A pesar de lo anteriormente descrito, EEUU está hoy día entre los cinco principales socios comerciales de Cuba (el 6.6% de las importaciones llegan desde EEUU) y es además el primer suministrador de productos agrícolas a la Isla, incluyendo el 96% del arroz y el 70% de los productos de carne avícola. Otras importaciones a gran escala provenientes de EEUU son el trigo, el maíz, la soya y sus derivados.

La fragilidad de la economía cubana le impide hoy hacer frente a estos pagos, y aunque los principales reclamos, de empresas como Exxon y Coca Cola, podrían resolverse si el gobierno cubano les da el derecho a operar en la isla, la Comisión de Reclamos en el Extranjero ha comenzado a decir a los reclamantes particulares que tienen que hacerse a la idea de que Cuba simplemente no tiene el dinero para compensarlos.

Be the first to comment on "El embargo a Cuba y su origen"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*