Éxodo del Mariel

Entre abril y octubre de 1980, más de 125.000 cubanos salieron de la isla con destino a EEUU. El origen de este éxodo está en el asalto a la embajada del Perú por parte de un grupo de civiles cubanos a bordo de un autobús público. Su objetivo era entrar al recinto y solicitar asilo político. Durante el asalto, el custodio de la embajada, Pedro Ortíz, se autodispara con su arma reglamentaria cuando intentaba hacer uso de ella. Ortíz muere camino al hospital. En respuesta a eso, el presidente cubano Fidel Castro amenaza a la embajada del Perú (un país con el que mantenía relaciones tensas) con retirar la protección si no entregan a los asaltantes. La embajada se niega y les concede protección diplomática. Fidel cumple su amenaza y hace público que todo el que quiera asilarse en la embajada podrá hacerlo sin represalias. La respuesta de la población desborda las previsiones del gobierno cubano, y en solo unos días, más de diez mil cubanos se refugian en los jardines de la embajada.

Ante esta situación, y necesitado de encontrar una salida a su error, Fidel Castro autoriza a que los exiliados en Miami que quieran recoger a sus familiares, atraquen sus embarcaciones en el puerto del Mariel, al oeste de La Habana, y se lleven a todo el que quieran , de ahí que se les conozca desde entonces como los “Marielitos”.

Decenas de barcos arribaron al puerto del Mariel para trasladar a sus familiares. El trasiego de embarcaciones fue diario, constante, con imágenes que sacudieron la conciencia mundial. El dramático éxodo duró siete meses, hasta que EEUU, bajó la presidencia de Jimmy Carter, cerró la puerta por las repercusiones negativas que la crisis migratoria estaba teniendo en la política doméstica.

“Fue un momento traumático para Cuba. Hacía una década que el país estaba domesticado por Fidel Castro. La oposición, los últimos focos guerrilleros, estaban extinguidos. Se había institucionalizado la economía soviética con los planes quinquenales. El país estaba plenamente sovietizado”, afirma Sebastián Arcos, director asociado del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de Florida. Este investigador sitúa el origen del éxodo del Mariel en 1978, cuando Castro indultó a más de 3.000 presos tras una negociación con el Gobierno de Jimmy Carter. “Hubo un exibilización del régimen y a Cuba llegaron personas del exilio que estremecieron a las sociedad. La historia oficial decía que el exilio cubano en EEUU hacía los trabajos sucios. Y es verdad que una parte trabajaba en hoteles, pero tenían más poder adquisitivo que un médico, un ingeniero o un profesor de universidad en Cuba. Traían productos y comida que en Cuba no existían. La sociedad comprendió que los habían engañado. Ese reencuentro entre cubanos del exilio y los que residían en Cuba es el origen del Mariel”, añade Arcos, quien recuerda “los actos de repudio y la violencia” que el régimen empleó contra los ciudadanos que decidían irse de Cuba. El gobierno cubano aprovechó la crisis para vaciar las cárceles de presos comunes y enviarlos a EEUU. “Las estimaciones más conservadoras apuntan que el 15% de los que llegaron eran delincuentes”, apunta Tomás Regalado, actual alcalde de Miami, y que en 1980 cubrió el éxodo como reportero. “Los guardianes de las cárceles leían listas de presos para soltarlos, los montaban en un vehículo y los llevaban hasta los barcos. A la gente que venía de Miami le decían que por cada familiar se tenían que llevar personas adicionales. Y ahí habían delincuentes, enfermos mentales y espías”. El impacto fue brusco para Miami, ciudad que no estaba preparada para acoger a tantas personas en tan poco tiempo (100.000 de los 125.000 se quedaron allí). Hubo que alojar a gente en campamentos junto a las autopistas, hacer ejercicios malabares para alimentar a todos los recién llegados o escolarizar a más de 12.000 niños que no hablaban inglés. En pocos meses, creció el paro y el número de pobres. No obstante, Regalado cita el incremento de la criminalidad como la consecuencia más nefasta de esta etapa. “La mayoría de los que llegaron eran buenas personas, pero los delincuentes que envió Castro siguieron delinquiendo aquí”, añade el alcalde. Los siguientes años fueron los que quedaron inmortalizados en la serie Miami Vice o en la película Scarface, protagonizada por Al Pacino. Drogas, armas, corrupción. “El repunte del crimen hizo que la ciudad contratase a muchos policías sin un chequeo meticuloso, lo que dio lugar al mayor escándalo de corrupción de la historia de Miami.

Be the first to comment on "Éxodo del Mariel"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*